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jueves, 30 de abril de 2015

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 13

Tratándose de impaciencia, ocurre lo mismo que en la casa del jabonero. El que no se cae se resbala. Todos padecemos de este mal en mayor o en menor grado. Considere mi caso a manera de ejemplo. Cuando voy a un banco a hacer una gestión personal, antes de ubicarme en alguna fila, primero hago un análisis de las filas para ver cuál fila se mueve más ágilmente, cuando elijo una y me pongo en la columna, sucede que la fila de al lado se mueve a toda velocidad, mientras la mía se detiene y eso me introduce en una angustiosa espera. Cansado de esperar, me cambio a la fila que se mueve ágilmente, pero ¡qué fastidio! ahora esta fila es la lenta y la fila donde estaba anteriormente se mueve rápido. No hay lugar a duda, soy impaciente. Es una área de mi vida donde todavía hay mucho por hacer. Quizá Ud. también es como yo o peor que yo o va camino a eso. Si es así, nos viene muy bien estudiar el salmo 13.

Encontramos una sobre escritura en la cual leemos: Al músico principal. Salmo de David. El músico que dirigía el coro de alabanza, debía tomar en cuenta que este salmo había sido escrito por David. ¿Qué implicaciones tenía esto? No lo podemos saber a ciencia cierta. En todo caso, lo que sí podemos saber es que David también cojeaba del mismo pié que cojeamos algunos de nosotros, porque David también se muestra impaciente en este salmo. Después de todo, David también era un ser humano y parece que la impaciencia está muy ligada a todo ser humano.

Consideremos en primer lugar la impaciencia desplegada. La encontramos en los primeros dos versículos donde dice: "¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuando esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?" David estaba bajo la opresión del enemigo. David había entrado al horno de fuego ardiente y estaba sintiendo un calor agobiante. En esas circunstancias aflora la impaciencia de su corazón. Con cuatro ¿hasta cuándo? muestra que estaba desesperado por salir del horno de fuego ardiente. David se sentía como si Dios se hubiera olvidado de él y dice:

¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? David se sentía también como si Dios se hubiera escondido de él.

¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? David pensaba en que le podía pasar lo peor.

¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? David se sentía totalmente a merced del enemigo.

¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? ¡Increíble! ¿No le parece? Una cosa es tornarse impaciente con personas o situaciones, como en mi caso, sin que eso signifique justificar la impaciencia, pero otra muy diferente es tornarse impaciente con Dios, y eso es justamente lo que David está haciendo.

Pero no nos apresuremos amigo oyente a apuntar a David con el dedo índice, porque cada vez que apuntamos a alguien con el dedo índice, tenemos tres dedos que apuntan hacia nosotros.

Nosotros al igual que David, también nos impacientamos con Dios de vez en cuando. Una persona enferma puede decir a Dios ¿Hasta cuándo me vas a tener postrado en el lecho del dolor? Una persona sin trabajo puede decir a Dios ¿Hasta cuándo me vas a tener sin trabajo? Una esposa maltratada por su esposo puede decir a Dios: ¿Hasta cuándo vas a permitir que mi marido me trate tan mal? Quizá Ud. se identifique con algunos de estos reclamos a Dios. Todos somos culpables de ser impacientes con Dios. La impaciencia está ligada a nuestra naturaleza pecaminosa.

Después de haber considerado la impaciencia desplegada, consideremos la impaciencia desarmada. David estuvo impaciente, es la realidad. Pero David no vivió constantemente impaciente. David encontró la forma de desarmar la impaciencia. ¿Sabe cómo lo hizo? Leamos Salmo 13: 3 y 4 donde dice: "Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos para que no duerma de muerte; para que no diga mi enemigo: Lo vencí. Mis enemigos se alegrarían, si yo resbalara." Bueno, aquí tenemos a David en un plano muy diferente. Ya no se muestra impaciente con Dios. Ahora se lo mira como un hombre que sabe que Dios está en control de todo lo que pasa en el mundo con cada ser humano sobre la faz de la tierra. Esto fue lo que desarmó su impaciencia. David se presenta como dialogando con Dios. Mira, le dice. Es como cuando una persona habla directamente al corazón de su amigo. David está razonando con Dios. Pide que Jehová escuche su clamor. Ruega a Jehová que responda a su pedido. Dice a Dios que no sería bueno que muera en manos de sus enemigos porque eso sería motivo de alegría para ellos y ciertamente el nombre de Dios sería despreciado. Esto, amigo oyente, es el mejor antídoto para la impaciencia. Los que somos impacientes tenemos la tendencia a mirar solamente el problema, la dificultad, el obstáculo, pero no vemos que existe un motivo para cada problema, una razón para cada dificultad un propósito para cada obstáculo y que Dios nos ha metido en esas situaciones porque él sabe que eso el lo mejor para nosotros para probar nuestra fe y moldear nuestro carácter.

Se cuenta que una pequeña planta vivía por años a la sombra de un fornido roble. La planta se acostumbró a la comodidad de pasar todo el tiempo al cuidado de esa sombra protectora. Un día vino un leñador y comenzó a derribar el roble. La pequeña planta se alarmó tanto. Qué será de mi, pensó. Hasta aquí llegó mi existencia porque ya no tendré más esa sombra que me proteja. El roble cayó al suelo y la planta esperó lo peor. Sobre la planta vino el sol, la lluvia y la nieve, pero oh sorpresa, en cuestión de meses, en lugar de morir, la planta estaba más lozana. Sus hojas estaban más verdes y pronto brotó de ella un hermosa flor. Ah, dijo la planta, ahora sé para qué fue cortado el roble protector que me protegía con su sombra, fue para que yo crezca y desarrolle y arroje flores que perfumen el bosque. Igual es con Ud. amigo oyente. Esas circunstancias difíciles no suceden al azar. No son lo que la gente sin conocimiento llama mala suerte. Tampoco son el castigo de Dios. Son cosas que Dios hace para que Ud. se fortalezca y crezca en fe, para que su vida también arroje hermosas flores para adornar este mundo sumido en la impiedad. No hay motivo para ser impaciente ni por las cosas que no salen como pensamos peor contra Dios quien hace que las cosas sucedan. No hay razón para reclamar a Dios. Él sabe lo que está haciendo y algún día veremos que su propósito fue siempre bueno.

Muy bien, después de haber considerado la impaciencia desplegada y la impaciencia desarmada, por último consideremos la impaciencia desechada. Salmo 13:5-6 dice: "Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación. Cantaré a Jehová porque me ha hecho bien" Qué hermosas palabra amigo oyente. Ahora David está rebosando de alegría. Todavía no había escapado de los problemas, todavía se encontraba dentro del horno de fuego, pero solo era cuestión de tiempo para que vea su liberación. La liberación está garantizada por la persona de Jehová, quien por su misericordia está listo a responder al pedido de David. Aquí tenemos a David saboreando la liberación que estaba próxima. Por eso dice: Mi corazón se alegrará en tu salvación. Esto es gozo en medio de los problemas, amigo oyente. Esto es lo que Dios promete a los que le somos fieles. Es fácil tener gozo cuando todas las cosas están bien, pero cuando todo sale mal, es probable que el gozo desaparezca, pero no tiene por qué ser así, puesto que Dios es capaz de hacernos experimentar gozo en medio de los problemas. Lo hizo con David y lo puede hacerlo también con nosotros. Todo es cuestión de que confiemos nuestros problemas al Señor. Feliz de la vida, David dice: Cantaré a Jehová porque me ha hecho bien. Yo me imagino a David, tomando su arpa, buscando un lugar tranquilo y cantando a Jehová. El tema de su canción era: Jehová me ha hecho bien. ¿Cómo es esto? David estaba siendo perseguido por sus enemigos. Estaba desesperado, se puso impaciente contra Dios, todavía estaba en problemas, pero está cantando con gozo en su corazón que Jehová le ha hecho bien. ¿Sabe por qué? Porque David reconoció que sus problemas eran como los peldaños de una escalera que le conducían hacia la gloria. Eso era motivo más que suficiente para no impacientarse y para estar delirando de felicidad.

Ud. también amigo oyente, que está plagado de problemas, de dificultades, de sinsabores, no se desespere, no se impaciente. Reconozca que Dios está en control de todo lo que está pasando con Ud. y que esos problemas serán justamente lo que le conduzcan a la cúspide de una relación hermosa con Dios. Yo me he propuesto luchar así contra la impaciencia, y le garantizo que da resultado.

sábado, 7 de marzo de 2015

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 7 2da parte

La ley de la siembra y la cosecha es un principio inviolable de Dios. La Biblia dice en Gálatas 6:7: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará." El banquero y sus socios que abusaron del dinero de los depositantes del banco llevó al banco a la quiebra. El mandatario del país que tuvo relaciones sexuales impropias con una mujer que no era su esposa, acarreó vergüenza para él mismo, para su familia y para su país. El funcionario público que recibió un soborno fue sorprendido y sometido a juicio por las leyes de su país. Lo que se hizo a escondidas, alguna vez sale a la luz pública y no solo que es conocido sino que es reprimido. Es la consecuencia del pecado. La Biblia nos habla bastante de lo que hemos llamado la ley de la siembra y la cosecha. Uno de los salmos que tratan este tema, es justamente el Salmo 7.

En nuestro estudio bíblico anterior, estudiamos los primeros nueve versículos. Como antecedente, diremos que David, el autor del salmo fue objeto de acusaciones falsas proferidas por un individuo llamado Cus, de la tribu de Benjamín. Las acusaciones debieron haber sido de tal magnitud que hicieron un gran impacto en la vida de David. ¿Cómo manejó David este problema? Dijimos que él dirigió su mirada primeramente a Dios, después hacia sí mismo, y por último a sus enemigos. De esta manera, David puso al problema en la perspectiva correcta.

Una vez echo esto, en lo que resta del salmo, en los versículos 10-17, David prosigue hablando de la reacción de Dios ante el impío y la retribución de Dios para el impío. Dios está atento a la conducta del ser humano, no importa si se trata de un creyente o incrédulo. Leamos los versículos 10-13 del Salmo 7, dice así: "Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días. Si no se arrepiente, él afilará su espada; Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado. Asimismo ha preparado armas de muerte, y ha labrado saetas ardientes." Bueno, David comienza su exposición de la reacción de Dios ante el impío, por medio de ratificar su confianza en Dios. Es hermoso el pensamiento que David expresa con estas palabras: Mi escudo está en Dios. El escudo era un instrumento de defensa indispensable de un soldado del pasado. Un soldado sin escudo era comparable a estar desnudo. David era un hombre de guerra y sabía la importancia de contar con un buen escudo a la hora de defenderse. Los escudos se fabricaban de diversos materiales y diversas formas. Pero para David no había mejor escudo que Dios. Con Dios como escudo no había razón para temer por más fuerte que sea el enemigo. Nada ni nadie podía burlar la defensa de Dios como escudo. Pero este escudo, no estaba disponible para cualquier persona. Por eso David prosigue diciendo: que Dios salva a los rectos de corazón. Para que David se beneficie del escudo que es Dios, David debía tener primeramente, un corazón recto delante de Dios. Esto es más que conocer la palabra de Dios, es más que practicar la palabra de Dios, es realmente estar en estrecha comunión con el Dios de la palabra. David cumplía con este requisito y por eso dice: Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. Pero aquí viene la pregunta: ¿Y qué pasa con los que no tienen un corazón recto delante de Dios? Bueno, en ese caso, Dios, en lugar de ser escudo, un instrumento de defensa, es un arsenal de guerra para atacar al impío. David dice: Dios es Juez justo. El no puede equivocarse a la hora de emitir un fallo. El no puede estar parcializado al dictaminar la sentencia. La Biblia dice que Dios está airado contra el impío todos los días. Quizá esto sorprenda a muchos. Se piensa que la ira es siempre pecado. ¿Cómo es que Dios esté airado? Pero la ira, es simplemente una reacción de desagrado ante algo que en el caso de Dios, atenta contra su santidad. El pecado del impío atenta contra la santidad de Dios y por tanto, es natural que Dios esté airado contra el impío todos los días. Pero la ira de Dios contra el impío, no es solamente un sentimiento de desagrado, sino también una disposición a castigar al impío. Por eso el pasaje leído dice que si el impío no se arrepiente, Dios va a afilar la espada, armar su arco, preparar las armas de muerte y labrar las saetas ardientes. Es un arsenal a disposición de Dios para atacar al impío. Pero gracias a Dios que aún en su ira, Dios abre la puerta de la oportunidad para el impío. Sí, Dios va a acabar con el impío, pero si el impío no se arrepiente. Si el impío se arrepiente de su mal camino, Dios cambiará el castigo por recompensa. De modo que si Ud. ha pecado, su pecado será confrontado por Dios y si Ud. no se arrepiente, Ud. será castigado por su pecado. Con Dios no se puede jugar. Dios está airado contra el impío todos los días. Al mirar a Dios en esta plano, cuán agradecidos debemos estar los creyentes de que a nosotros ya no nos aguarda el castigo de Dios por el pecado como a los incrédulos. Esto ciertamente no significa que por ser creyentes, podemos pecar lo que queramos porque no seremos castigados como los incrédulos. Como hemos dicho, todo pecado tiene su consecuencia, y el pecado en los creyentes también tiene su consecuencia, pero por la gracia de Dios, los creyentes jamás seremos arrojados al infierno a causa de nuestro pecado.

Hemos considerado la reacción de Dios ante el impío. Ahora consideremos la retribución de Dios para el impío. Salmo 7: 14-17 dice: "He aquí, el impío concibió maldad, se preño de iniquidad, y dio a luz engaño. Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; y en el hoyo que hizo caerá. Su iniquidad volverá sobre su cabeza, Y su agravio caerá sobre su propia coronilla. Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová." Antes de mostrar como retribuye Dios al impío, David nos conduce a lo largo de lo que podríamos llamar el ciclo vital del pecado. Así como existe un ciclo vital para el ser humano, existe también un ciclo vital para el pecado. En el ser humano se comienza por la concepción, después viene un tiempo de gestación, después viene el parto, después viene el crecimiento, después viene la reproducción y por fin la muerte. Igual es con el pecado. Primero viene la concepción. He aquí dice el salmista, el impío concibió maldad. Después viene la gestación. David dice: se preño de iniquidad. Después viene el parto. Y dio a luz engaño dice el salmista. Luego viene el crecimiento. Pozo ha cavado dice el salmista. Esto sería como el perfeccionamiento del engaño. A continuación viene la reproducción. Y lo ha ahondado dice David. Esto es como que se ha multiplicado el engaño y por último viene la muerte. Y en el hoyo que hizo caerá. Su iniquidad volverá sobre su cabeza, y su agravio caerá sobre su propia coronilla, dice el salmista. Cuan hermosa y precisa es la palabra de Dios. Dios nos ha mostrado el ciclo vital del pecado en el impío. Comenzó concibiendo maldad y terminó atrapado en la misma maldad que concibió. Una vez más se cumple el principio divino que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Dios retribuye al impío haciendo que el impío reciba el mismo mal que diseñó para otros. Cuán peligroso es concebir maldad. La mejor forma de no entrar a este ciclo vital es evitando la concepción. Esto es, al nivel del pensamiento. Todo pecado se inicia en el pensamiento. Allí es donde se debe evitar la concepción. Cada vez que Ud. piense en algo cuestionable o en algo dudoso o en algo contrario a lo que Dios ha dicho en su palabra, reconózcalo como el intento de concebir maldad y con el poder que ya tiene por ser hijo de Dios, expulse ese pensamiento de su mente. No lo de vueltas en su cabeza, no medite en ello, expúlselo de su mente. La mejor forma de expulsar un mal pensamiento es sustituyéndolo con un buen pensamiento. Haga la prueba. La próxima vez que Ud. piense en algo malo, inmediatamente repita algún texto bíblico conocido, o un pasaje bíblico conocido, o cante una alabanza al Señor, o eleve al Señor una oración, o hable a otro del amor de Dios en Cristo, y notará que aquel mal pensamiento desaparece de su mente. Funciona, porque yo lo compruebo constantemente. Si funciona conmigo, cuánto más con Ud. David termina su salmo con alabanza al Señor. Dice así: Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo. Hermosa manera de terminar este precioso salmo.

jueves, 5 de marzo de 2015

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 9 1ra parte

Alabanza y adoración parece ser el máximo elixir de la vida en muchas reuniones cristianas. De hecho, mucha gente piensa seriamente en cambiarse de iglesia local porque supuestamente en su iglesia local no se da la debida importancia a la alabanza y adoración. Pero cuando uno echa un vistazo a lo que llaman alabanza y adoración, lo único que encuentra es un atractivo espectáculo que captura la atención del oyente por el ritmo de la música o por la gesticulación de los cantantes o por los arreglos del escenario. Todo, menos la persona de Dios o de su amado Hijo el Señor Jesucristo. Si Ud. quiere saber como es la genuina alabanza y adoración, estudie el libro de Salmos y estoy seguro que allí verá algo completamente diferente. Lo que sobresale es que la alabanza y adoración no consiste en el estilo de música o en el talento de los músicos. La música con la que se cantaban los salmos no ha sido conservada, porque no era importante. Lo importante era la letra de los himnos, el contenido de las canciones. Hoy en día acontece lo opuesto. Lo importante es la música y el talento de los músicos y la letra de los cánticos es algo secundario. Tan secundario que la letra de muchos himnos contemporáneos de alabanza y adoración no son sino una cansina repetición de frases muchas veces sin sentido.

Uno de los salmos donde se puede apreciar de una manera muy clara lo que estamos diciendo es en los primeros doce versículos del Salmo 9. Este pasaje bíblico, que será analizado el día de hoy, destila alabanza y adoración genuina a Dios, no a la música ni a los cantantes. Abramos pues nuestras Biblias en el Salmo 9, versículos 1 a 12. Lo primero que encontramos es una sobre escritura con instrucciones para el músico principal. Dice así: Al músico principal; sobre Mut-labén. Salmo de David. La palabra Mut-labén significa muerte de el hijo, parecería ser la referencia a algún tipo especial de melodía. El salmo se cantaba al ritmo de aquella melodía. Podemos ver también que el autor de este salmo es David. En cuanto al contenido del Salmo, básicamente encontramos dos secciones. La una podría llamarse la alabanza expresada y la otra podría llamarse la alabanza explicada.

Consideremos la primera sección. La alabanza expresada. Salmo 9:1-2 dice: "Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo" Con cuatro acciones, David expresa su alabanza a Jehová.

Primero, te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón. Para el judío, hablar de corazón era como estar hablando de su intelecto, de su facultad de razonar, de su habilidad de pensar. Cuando David dice que alaba a Jehová con todo su corazón está diciendo que todo su intelecto, todo su pensamiento, todo su razonamiento está entregado a alabar a Jehová. ¿No le parece fantástico? Yo debo admitir que muchas veces, estoy cantando al Señor con el himnario en mis manos y mis ojos en la letra del himno, pero mi mente, mi razonamiento, mi pensamiento está quien sabe donde. Esto no es de ninguna manera alabar al Señor con todo mi corazón.

Segundo, contaré todas tus maravillas. En su alabanza, David acostumbraba citar verbalmente o decir, los hechos maravillosos de Dios. A esto se refiere cuando dice: Contaré todas tus maravillas. ¿Acostumbra Ud. decir las maravillas de Dios en su alabanza a Dios?.

Tercero: Me alegraré y me regocijaré en ti. David alababa con una sonrisa a flor de labios. Estaba realmente alegre. Yo no sé si Ud. habrá tenido la experiencia de dirigir la alabanza en una reunión de una iglesia local. Si lo ha tenido, Ud. estará de acuerdo conmigo en que desde adelante uno puede apreciar con bastante exactitud el estado de ánimo de las personas que alaban al Señor. Son realmente pocos los que como David se alegran y se regocijan en Dios a quien están alabando. La gran mayoría cantan como autómatas, o peor aún, como si estuvieran autotorturándose cuando cantan al Señor. Sus rostros reflejan tal amargura, tal mala gana, que parecen un limón exprimido. David era lo opuesto, se sentía alegre alabando al Señor y se le notaba en su rostros. Estaba regocijándose.

Cuarto: Cantaré a tu nombre, oh Altísimo. La alabanza de David era con cánticos dirigidos al nombre de Dios Altísimo. David no quería atraer la atención de la gente hacia si mismo o hacia su música. David se esforzaba por llevar la atención de todo el mundo a la persona de Dios. Él es el único digno de ser alabado. ¿Cómo es su alabanza a la luz de lo que hemos visto? Yo le confieso que a mí me falta bastante para ser un verdadero adorador. Pero no me desanimo. Quiero esforzarme para ser mejor cada día.

Una vez que hemos considerado la alabanza expresada, consideremos la alabanza explicada. ¿Por qué estaba David tan dispuesto a alabar al Señor? Permítame sugerir dos razones importantes.

Número uno, porque los enemigos perecieron. Salmo 9: 3-6 dice: "Mis enemigos volvieron atrás; cayeron y perecieron delante de ti. Porque has mantenido mi derecho y mi causa; te has sentado en el trono juzgando con justicia. Reprendiste a las naciones, destruiste al malo, borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre; y las ciudades que derribaste, su memoria pereció con ellas" Por ser rey, David tenía muchos amigos y no pocos enemigos. Siempre será así para las personas en puestos de autoridad. A veces parecía que los enemigos prevalecían, pero David clamaba a Dios y Dios respondía su oración otorgando victoria sobre los enemigos. En su justicia, Dios literalmente borró del mapa a los enemigos de David. Este hecho es lo que motivó a David a alabar a Dios grandemente. Quizá Ud. no tendrá enemigos que quieran matarlo, pero estoy seguro que tendrá otros enemigos entre comillas. Pienso por ejemplo en cosas como orgullo, envidia, malos pensamientos, celos, iras, complejo de inferioridad, temor, duda, etc. A veces estos enemigos se muestran amenazantes y poderosos. Recuerde que Dios está listo para librarle de cualquiera de estos enemigos y cuando lo haga, no olvide alabar a Dios con todo su corazón.

Número dos, porque Jehová permanece para siempre. Salmo 9: 7-12 dice: "Pero Jehová permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio. El juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud. Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. Cantad a Jehová que habita en Sión; publicad entre los pueblos sus obras. Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos; No se olvidó del clamor de los afligidos" El enemigo por más fuerte que sea es pasajero, pero Jehová permanece para siempre. Esto es un gran motivo para alabar al Señor con todo el corazón. Como Dios eterno, Jehová está listo para juzgar al mundo con justicia y a los pueblos con rectitud. Al ver la maldad de este mundo, muchas veces nos preguntamos si habrá alguien que alguna vez juzgue a los malvados. El Dios eterno los juzgará y los malvados recibirán su condena conforme a sus malas obras. Como Dios eterno, Jehová también será refugio al pobre. Esto es maravilloso. El pobre es normalmente despreciado, humillado y abusado por los poderosos de este mundo, pero con Dios las cosas son diferentes. La Biblia dice que Dios es refugio al pobre, refugio para el tiempo de angustia. La seguridad de un refugio depende de la calidad de ese refugio. ¿Puede haber alguien de mejor calidad de Dios? Consecuentemente no hay refugio más seguro que Dios. No hay razón alguna para tener temor sabiendo que Dios es nuestro refugio.

Luego, el salmista dice que los que conocen el nombre de Dios o los que saben a ciencia cierta lo poderoso que es Dios, pueden confiar plenamente en él. Y acto seguido presenta una promesa para todos los que confiamos en Dios. Dice: Tú oh Jehová no desamparaste a los que te buscaron. Nadie que confíe en el nombre de Jehová llegará a estar desamparado o desprotegido. Esto es el tema de la canción de David. Cantad a Jehová, dice, publicad entre los pueblos sus obras. Jehová es el vengador de los afligidos. Jehová no se olvidó del clamor de los afligidos. ¿Está Ud. en aflicción este momento? No pierda la esperanza amigo oyente. Conozca a Jehová personalmente por medio de Jesucristo su Hijo. Jehová será entonces su refugio. Clame a Jehová con todo su corazón y Jehová responderá a su clamor y dará el pago justo a los que le han traído aflicción.

Así termina esta porción del Salmo 9. Sí, es un cántico, es alabanza y adoración. Su contenido es rico en exaltar a Dios por lo que el es y lo que él hace. No es vana repetición de frases que riman muy bien pero no comunican nada, como es mucha de la alabanza y adoración de hoy en día.

sábado, 21 de febrero de 2015

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 6

El pecado no es asunto liviano para un hijo de Dios. No importa qué tipo de pecado, porque todo pecado, desde el más insignificante hasta el más grave atenta contra la santidad de Dios. Que triste es que muchos hijos de Dios tratan ligeramente el pecado en sus vidas. Será útil examinar cómo se sintió el rey David después de haber pecado. Para ello, abra su Biblia en el Salmo 6. Lo primero que notará es el título del salmo. Dice así: Al músico principal; en Neginot, sobre Seminit. Salmo de David. De aquí podemos saber que este salmo debía ser cantado con acompañamiento de cuerdas, porque Neginot significa eso, pero se ha añadido un elemento nuevo. Las instrucciones al músico principal incluyen el hecho que debe ser cantado sobre Seminit. Esta palabra, Seminit significa, octava. Bien podría ser una referencia a un instrumento de ocho cuerdas o simplemente que debía incluirse música en una octava más bajo. También podemos saber que el autor del Salmo es David. Este salmo es el primero de los siete salmos penitenciales del libro de Salmos. En este Salmo, David derrama su corazón delante de Dios al reconocer la gravedad de su propio pecado. Dicho esto, podemos dividir el Salmo 6 en tres partes. La petición realizada en los versículos 1 a 3, la petición repetida, en los versículos 4 a 7 y la petición respondida en los versículos 8 a 10.

Veamos el primer punto. La petición realizada. Salmo 6: 1-3 dice: "Jehová, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues con tu ira. Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen. Mi alma también está muy turbada; y tú Jehová, ¿hasta cuándo?" Notamos que David habla de reprensión y castigo. Por eso sabemos que debe haber algún pecado que David había cometido. ¿Cuál pecado era? no se sabe con certeza y realmente no hace falta saberlo. Para qué hurgar en la vida pecaminosa de los demás. Dejemos el trabajo sucio a Satanás. A decir verdad, es mejor que la Biblia no nos revele por cuál pecado estaba siendo reprendido y castigado David, porque así podemos saber que todo pecado, cualquiera que sea y por más insignificante que sea siempre tiene su consecuencia. Gálatas 6:7 dice: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, esto también segará." Esta es una ley de causa y efecto. A una causa que es el pecado, cualquiera que sea, siempre está aparejado un efecto, la consecuencia del pecado. Con Dios no se puede jugar. Puede ser que Ud. haya pecado mucho y hasta ahora no ha pasado nada. Pero eso no significa que nunca va a pasar nada. En algún momento vendrá la consecuencia del pecado. Un joven se jactaba de que podía acostarse con cualquier mujer que esté dispuesta a hacerlo y que nunca le ha pasado nada, aparte del profundo placer que según él obtenía en cada uno de sus escabrosos encuentros. El tiempo pasó y hoy día es portador del virus de inmunodeficiencia humana, y algún momento engrosará las estadísticas de los muertos por el SIDA. Con Dios no se puede jugar. El pecado es algo muy serio en el incrédulo y peor en el creyente. Consciente de la gravedad de haber cometido pecado, David clama a Dios no para que Dios no le reprenda o no le castigue. La reprensión y el castigo es beneficioso para el pecador. Lo que David pide a Dios es que esa reprensión y ese castigo sean con benevolencia. Cuando mi hijo era tierno y hacía algo que merecía disciplina con vara en la parte del cuerpo que Dios ha diseñado para eso, solía rogar: Solamente dos, papi, solamente dos. Algo así está haciendo David con Dios. En realidad está pidiendo misericordia. Recuerde que misericordia es no dar lo que uno merece. David merecía todo el castigo de Dios, pero está rogando que Dios no le dé lo que realmente merece. Lo que pasa es que David había sentido ya la mano de Dios en reprensión sobre su vida. Todo su ser estaba sufriendo la consecuencia del pecado. Su cuerpo había enfermado, al punto que está clamando a Dios por sanidad. La enfermedad era tan grave que no podía sostenerse en pie porque sus huesos estaban temblorosos. Su alma estaba también en angustia. Dice que estaba turbada. Eso significa, sin paz, sin tranquilidad, atormentada. Su espíritu no podía estar bien tampoco. Estaba al borde de perder toda esperanza. Por eso clama a Dios: Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? Vemos que cuerpo alma y espíritu estaban padeciendo la consecuencia de pecado. Por eso David pide a Dios clemencia. El pedido realizado. Si bien es cierto que no toda enfermedad es causa de pecado, es también cierto que el pecado puede ser reprendido o castigado por Dios con enfermedad. De esto nos da amplia evidencia la Biblia. Si Ud. está enfermo, examine su vida. Podría ser que su enfermedad es consecuencia de algún pecado suyo que sólo Ud. y Dios lo saben. Si es así proceda a confesar y a apartarse de su pecado y es muy probable que Dios reprenderá la enfermedad con la cual Ud. está siendo reprendido o castigado.

Ahora consideremos la segunda parte del salmo. La hemos llamado la petición repetida. Salmo 6: 4-7 dice: "Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia. Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el Seol, ¿quien te alabará? Me he consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo de llanto mi lecho, riego mi cama con mis lágrimas. Mis ojos están gastados de sufrir; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores." Bueno, David pidió a Dios clemencia. Ahora está pidiendo liberación del castigo por su pecado. Razón tenía porque había recibido ya bastante. David veía a Dios como si le estuviera dando las espaldas a causa del pecado y dice: Señor, vuélvete, mírame como estoy, libra mi alma. Es el clamor de alguien que reconoce la gravedad de la consecuencia de su pecado. No es que David merecía ser librado de seguir siendo castigado, sino que imploraba a Dios por misericordia. Sálvame por tu misericordia. Ninguno de nosotros merecemos ser perdonados del castigo por el pecado. Si Dios nos perdona es solamente por su misericordia. David se sentía tan mal, físicamente, emocionalmente y espiritualmente, que realmente pensaba que iba a morir muy pronto. Pero no quería morir y dice a Dios. Señor, no permitas que muera, porque si muero no podré hacer memoria de ti porque en el Seol o en el lugar donde están todo los muertos no podré alabarte como lo podría hacer aquí entre los vivientes, si me dieras un tiempo más de vida. Al orar así a Dios, David no está diciendo que el alma del hombre entra a un profundo sueño a partir que el hombre muerte físicamente. La Biblia nos muestra con claridad que el alma y espíritu de los creyentes va al cielo tan pronto el hombre muere físicamente. Lo que David está diciendo es simplemente: Si muero, no podré seguir alabándote junto a los demás seres vivos de la tierra. El pedido de liberación de David se fundamentaba también en cierto modo en que ya había sufrido bastante. Se había consumido a fuerza de gemir, todas las noches lloraba tanto que empapaba su cama con sus lágrimas, sus ojos ya no tenían lágrimas de tanto haber llorado. La última palabra la tiene Dios. Veamos qué es lo que hizo Dios.

Consideremos la tercera parte de este salmo. Lo hemos llamado la petición respondida. Salmo 6: 8-10 dice: "Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración. Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; se volverán y serán avergonzados de repente." La oración de David tuvo su efecto. Jehová oyó su llanto, Jehová respondió a su ruego. Jehová libró a David de seguir castigándolo por el pecado. Por tanto, los inicuos que pensaron que no había esperanza para David, deben irse lejos, deben sentirse avergonzados y turbados. Dios premió con liberación del sufrimiento por el pecado a alguien que en arrepentimiento se acercó a él para pedir clemencia. Si Dios actuó así con David, también puede actuar de la misma manera con Ud. Si Ud. está viviendo la trágica consecuencia de algún pecado en su vida, no se desanime, no piense que ya no hay esperanza para Ud. Dios está dispuestos a librar también a Ud. de sus aflicciones, pero para ello, se necesita que Ud. se presente delante de Dios en humillación como lo hizo David.

El pecado no es asunto liviano para un hijo de Dios. No importa qué tipo de pecado, porque todo pecado, desde el más insignificante hasta el más grave atenta contra la santidad de Dios. Que triste es que muchos hijos de Dios tratan ligeramente el pecado en sus vidas. Será útil examinar cómo se sintió el rey David después de haber pecado. Para ello, abra su Biblia en el Salmo 6. Lo primero que notará es el título del salmo. Dice así: Al músico principal; en Neginot, sobre Seminit. Salmo de David. De aquí podemos saber que este salmo debía ser cantado con acompañamiento de cuerdas, porque Neginot significa eso, pero se ha añadido un elemento nuevo. Las instrucciones al músico principal incluyen el hecho que debe ser cantado sobre Seminit. Esta palabra, Seminit significa, octava. Bien podría ser una referencia a un instrumento de ocho cuerdas o simplemente que debía incluirse música en una octava más bajo. También podemos saber que el autor del Salmo es David. Este salmo es el primero de los siete salmos penitenciales del libro de Salmos. En este Salmo, David derrama su corazón delante de Dios al reconocer la gravedad de su propio pecado. Dicho esto, podemos dividir el Salmo 6 en tres partes. La petición realizada en los versículos 1 a 3, la petición repetida, en los versículos 4 a 7 y la petición respondida en los versículos 8 a 10.

Veamos el primer punto. La petición realizada. Salmo 6: 1-3 dice: "Jehová, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues con tu ira. Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen. Mi alma también está muy turbada; y tú Jehová, ¿hasta cuándo?" Notamos que David habla de reprensión y castigo. Por eso sabemos que debe haber algún pecado que David había cometido. ¿Cuál pecado era? no se sabe con certeza y realmente no hace falta saberlo. Para qué hurgar en la vida pecaminosa de los demás. Dejemos el trabajo sucio a Satanás. A decir verdad, es mejor que la Biblia no nos revele por cuál pecado estaba siendo reprendido y castigado David, porque así podemos saber que todo pecado, cualquiera que sea y por más insignificante que sea siempre tiene su consecuencia. Gálatas 6:7 dice: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, esto también segará." Esta es una ley de causa y efecto. A una causa que es el pecado, cualquiera que sea, siempre está aparejado un efecto, la consecuencia del pecado. Con Dios no se puede jugar. Puede ser que Ud. haya pecado mucho y hasta ahora no ha pasado nada. Pero eso no significa que nunca va a pasar nada. En algún momento vendrá la consecuencia del pecado. Un joven se jactaba de que podía acostarse con cualquier mujer que esté dispuesta a hacerlo y que nunca le ha pasado nada, aparte del profundo placer que según él obtenía en cada uno de sus escabrosos encuentros. El tiempo pasó y hoy día es portador del virus de inmunodeficiencia humana, y algún momento engrosará las estadísticas de los muertos por el SIDA. Con Dios no se puede jugar. El pecado es algo muy serio en el incrédulo y peor en el creyente. Consciente de la gravedad de haber cometido pecado, David clama a Dios no para que Dios no le reprenda o no le castigue. La reprensión y el castigo es beneficioso para el pecador. Lo que David pide a Dios es que esa reprensión y ese castigo sean con benevolencia. Cuando mi hijo era tierno y hacía algo que merecía disciplina con vara en la parte del cuerpo que Dios ha diseñado para eso, solía rogar: Solamente dos, papi, solamente dos. Algo así está haciendo David con Dios. En realidad está pidiendo misericordia. Recuerde que misericordia es no dar lo que uno merece. David merecía todo el castigo de Dios, pero está rogando que Dios no le dé lo que realmente merece. Lo que pasa es que David había sentido ya la mano de Dios en reprensión sobre su vida. Todo su ser estaba sufriendo la consecuencia del pecado. Su cuerpo había enfermado, al punto que está clamando a Dios por sanidad. La enfermedad era tan grave que no podía sostenerse en pie porque sus huesos estaban temblorosos. Su alma estaba también en angustia. Dice que estaba turbada. Eso significa, sin paz, sin tranquilidad, atormentada. Su espíritu no podía estar bien tampoco. Estaba al borde de perder toda esperanza. Por eso clama a Dios: Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? Vemos que cuerpo alma y espíritu estaban padeciendo la consecuencia de pecado. Por eso David pide a Dios clemencia. El pedido realizado. Si bien es cierto que no toda enfermedad es causa de pecado, es también cierto que el pecado puede ser reprendido o castigado por Dios con enfermedad. De esto nos da amplia evidencia la Biblia. Si Ud. está enfermo, examine su vida. Podría ser que su enfermedad es consecuencia de algún pecado suyo que sólo Ud. y Dios lo saben. Si es así proceda a confesar y a apartarse de su pecado y es muy probable que Dios reprenderá la enfermedad con la cual Ud. está siendo reprendido o castigado.

Ahora consideremos la segunda parte del salmo. La hemos llamado la petición repetida. Salmo 6: 4-7 dice: "Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia. Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el Seol, ¿quien te alabará? Me he consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo de llanto mi lecho, riego mi cama con mis lágrimas. Mis ojos están gastados de sufrir; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores." Bueno, David pidió a Dios clemencia. Ahora está pidiendo liberación del castigo por su pecado. Razón tenía porque había recibido ya bastante. David veía a Dios como si le estuviera dando las espaldas a causa del pecado y dice: Señor, vuélvete, mírame como estoy, libra mi alma. Es el clamor de alguien que reconoce la gravedad de la consecuencia de su pecado. No es que David merecía ser librado de seguir siendo castigado, sino que imploraba a Dios por misericordia. Sálvame por tu misericordia. Ninguno de nosotros merecemos ser perdonados del castigo por el pecado. Si Dios nos perdona es solamente por su misericordia. David se sentía tan mal, físicamente, emocionalmente y espiritualmente, que realmente pensaba que iba a morir muy pronto. Pero no quería morir y dice a Dios. Señor, no permitas que muera, porque si muero no podré hacer memoria de ti porque en el Seol o en el lugar donde están todo los muertos no podré alabarte como lo podría hacer aquí entre los vivientes, si me dieras un tiempo más de vida. Al orar así a Dios, David no está diciendo que el alma del hombre entra a un profundo sueño a partir que el hombre muerte físicamente. La Biblia nos muestra con claridad que el alma y espíritu de los creyentes va al cielo tan pronto el hombre muere físicamente. Lo que David está diciendo es simplemente: Si muero, no podré seguir alabándote junto a los demás seres vivos de la tierra. El pedido de liberación de David se fundamentaba también en cierto modo en que ya había sufrido bastante. Se había consumido a fuerza de gemir, todas las noches lloraba tanto que empapaba su cama con sus lágrimas, sus ojos ya no tenían lágrimas de tanto haber llorado. La última palabra la tiene Dios. Veamos qué es lo que hizo Dios.

Consideremos la tercera parte de este salmo. Lo hemos llamado la petición respondida. Salmo 6: 8-10 dice: "Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración. Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; se volverán y serán avergonzados de repente." La oración de David tuvo su efecto. Jehová oyó su llanto, Jehová respondió a su ruego. Jehová libró a David de seguir castigándolo por el pecado. Por tanto, los inicuos que pensaron que no había esperanza para David, deben irse lejos, deben sentirse avergonzados y turbados. Dios premió con liberación del sufrimiento por el pecado a alguien que en arrepentimiento se acercó a él para pedir clemencia. Si Dios actuó así con David, también puede actuar de la misma manera con Ud. Si Ud. está viviendo la trágica consecuencia de algún pecado en su vida, no se desanime, no piense que ya no hay esperanza para Ud. Dios está dispuestos a librar también a Ud. de sus aflicciones, pero para ello, se necesita que Ud. se presente delante de Dios en humillación como lo hizo David.










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domingo, 8 de febrero de 2015

¿Para quién trabajas?


"Por esto mismo trabajamos y sufrimos"
1Timoteo 4:10

Muchas personas vienen a los pies de Cristo pensando que las personas que habitan las distintas congregaciones son entes que no generan ningún tipo de problemas entre sí. Error, es nuestro deber al momento de predicar advertir a los potenciales creyentes que la iglesia está compuesta por seres humanos de educación y reacciones diversas.

Posiblemente quien lee estas líneas es un trabajador infatigable en la obra del Señor, bendito sea por ello. Y como obrero infatigable recibe por parte de sus propios consiervos, ataques, críticas, y hasta indiferencias y porque no, zancadillas.

Si lo antes dicho es cierto, esta grafía es para usted. Pregúntese, ¿para quien trabaja?, ¿Para Dios o para los hombres?. Si es para los hombres procure complacerlos en todo lo que le pidan. Ahora bien si es para Dios levante su cabeza hasta los cielos, y con una sonrisa pida fuerzas a Dios, de paso ruegue por quienes luchan por hacerle tropezar. Si su relación es tan ardiente que se siente dirigido por El Señor en todo lo que hace, haga como el Apóstol Pablo quien después de haber sido apedreado en Iconio, se levantó y continuó su trabajo, pues estaba lleno el Espíritu Santo. Vamos levántese, lo más que hay en la obra del Señor es trabajo. Si encuentra tropiezos, ore a Dios a lo mejor no son reales esos tropiezos, es posible sea una señal de Dios, llamándole a un ministerio diferente porque ya ha cumplido con un trabajo asignado por el Señor.

Diga como el hijo prodigo: Me levantaré. Anímese es más grande el premio en el Señor que las dificultades y retos que podamos encontrar en esta tierra y entre los nuestros.

viernes, 23 de enero de 2015

Ante las tentaciones


"Bienvaventurado el varón que soporta la tentación"

Santiago 1:12

Hace unos días tocamos el asunto de las cosas que valoramos. Cuando una persona llega a los pies del Señor está en la necesidad de revalorar cosas, las cuales desde el punto de vista de la pasada manera de vivir eran de un valor importante. Parte de las cosas a revalorar son precisamente aquellas que pueden ser armas de Satanás para tentar y tratar de hacer caer al seguidor de Cristo Jesús. Enumerarlas sería una perdida de espacio, sin embargo me permitiré citar algunas de ellas: amor al dinero, deseos de mandar, vanidad, atracción desmarcada hacia el sexo opuesto, sobre todo en los solteros.

Estas herramientas y muchas otras son empleadas por Satanás para tentarnos. Algo sumamente importante para recordar es que Satanás nunca obligará a alguien a caer en la tentación, si hará lo imposible para seducir a su objetivo. Pero nadie puede decir que Satanás le obligó a caer. Las tentaciones vienen como fruto de los deseos desenfrenados, Satanás de una manera u otra conoce nuestras debilidades y es por ese lado hacia donde dirige sus ataques. Sin embargo si estamos dispuestos a dejar que Dios nos reeduque, las posibilidades del enemigo serán menos.

Para revalorar o reeducarnos es necesario que depositemos nuestras mentes e intereses en las manos de Dios. Aunque parezca mentira, pero todo lo que uno trae cuando decide aceptar este estilo de vida debe ser evaluado por El Espíritu Santo a la luz de la Palabra de Dios. Esto porque fuera del Señor Jesús no hay nada bueno. Lamentablemente cosas como estas no se toman en cuenta y es por ello que esos asuntos sin evaluar son tomados por Satanás para dominar a sus victimas.

Para resistir las tentaciones debemos buscar a Dios y así soportar y el enemigo huirá a de nosotros.

lunes, 29 de diciembre de 2014

La Preparacion espiritual


"Enteramente preparado para toda buena obra"

2Timoteo 3:17

Todo estilo de vida conlleva en sí una especie de preparación, la cual inicia desde el momento mismo de la concepción. Al nacer un bebé, las circunstancias que le rodean contribuyen a lo que será su adaptación al medio de vida en el cual se desarrollará.

El entorno que rodea a una criatura, es vital para su desarrollo, social, educativo, intelectual, y por supuesto el desarrollo espiritual. Independientemente al estatus social que ostentemos, es necesario estar claros que necesitamos una preparación espiritual.

En el caso específico de los creyentes, se hace necesario crear conciencia de que el cristianismos no es un mero movimiento filosófico, religioso o un movimiento dogmático de tiempos pasados y presentes. El cristianismo en su esencia es mucho más de lo antes citado, el cristianismo en la practica, es nada mas y nada menos que un estilo de vida. El cristianismo es un estilo de vida el cual bien llevado puede contagiar a individuos, a grupos y a la sociedad misma.

Se hace imprescindible que cada individuo decidido a seguir ese estilo de vida se prepare para asumirlo. Y la única preparación posible para poder llevar a la practica ese sistema de vida es una adecuada preparación espiritual. Sin esta, aquella persona que quiera llevar a efecto esta vida llamada cristianismo, tendría a su favor todas las opciones de acarrear un cristianismo mediocre, cojo y nada apetecible ante los de Dios. Como consecuencia de ello, difícilmente afectaría de forma positiva a quienes le rodean.

Para poder llevar este estilo de vida llamado cristianismo necesitamos crecer en el espíritu, de lo contrario nuestro éxito sería fracaso.

Hoy es un buen día para meditar en lo antes dicho.

domingo, 14 de diciembre de 2014

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 8

Cuando uno ama a una persona, no se cansa de hablar de esa persona. Es un deleite tener como tema de conversación la personalidad del ser amado. Algo parecido debe haber experimentado el autor del Salmo 8 al hablar de la persona de Dios. Le invito por tanto a abrir su Biblia en este Salmo. El tema de este salmo es la magnificencia de Dios. Al hablar de magnificencia debemos pensar en gloria, grandeza, excelencia. Esto y más es Dios. La sobre escritura del Salmo contiene instrucciones para el músico principal y la identidad del autor del Salmo. Dice así: "Al músico principal; sobre Gitit. Salmo de David." No se sabe a ciencia cierta el significado de la palabra Gitit. La mayoría de los intérpretes tienden a interpretar en el sentido de que se refiere a un instrumento musical, parecido a una guitarra, originario de Gat en Filistea. Seguramente este salmo debía cantarse con el acompañamiento de este instrumento. El autor del Salmo es David, el dulce cantor de Israel.

Yendo al contenido mismo del salmo, lo que primero notamos es que la magnificencia de Dios es alabada. Salmo 8: 1 dice: "¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos;" Aquí tenemos a David alabando la magnificencia de Dios. Notamos que David utiliza dos nombres de Dios. Jehová, el nombre con el cual Dios se da a conocer a su pueblo, como el Dios del pacto, el Dios de la promesa. El otro nombre es Señor, en Hebreo, Adonai, que significa el Amo, el Soberano. El uso de estas dos palabras no es por casualidad. Lo que David está comunicando es que el Dios que promete cumplir con su pacto, es el Dios soberano que tiene todo el poder a su disposición para cumplir con todo lo que ha prometido. Esto es lo que está encerrado detrás de esas hermosas palabras ¡Oh Jehová, Señor nuestro! Por este motivo, el nombre de Dios es glorioso en toda la tierra. Esto significa que a causa de su magnificencia, el nombre de Dios brilla con luz propia en toda la tierra, una luz que no se compara con nada que pueda existir sobre la tierra. La gloria del nombre de Dios es tal que se encumbra o es más alta que los mismos cielos. Es una forma hermosa de decir que la gloria de Dios está mucho más allá de cualquier lugar al cual llegue nuestra imaginación. El Dios de David es el mismo Dios de Ud. y de mí, su gloria, su grandeza, su excelencia, en definitiva su magnificencia no ha cambiado un ápice. La gran pregunta es: ¿Está Ud. alabando la magnificencia de Dios? Esto es lo menos que podemos hacer. Hoy día, por ejemplo, ¿se ha detenido algún instante a pensar en la magnificencia de Dios? Si no lo ha hecho, hágalo este instante y adopte este hábito todos los días de su vida. Ponga su mirada en los cielos y diga: Jehová, mi Señor, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra. A Dios le encanta que sus criaturas le traten así. Dele el gusto a Dios. El más beneficiado será Ud. Lamentablemente, no todos los seres humanos piensan como David en cuanto a Dios.

Para algunos, Dios no existe o si existe no se lo puede entender, es un Dios divorciado de su creación. Por eso el Salmo 8 nos habla de la magnificencia de Dios atacada. Salmo 8:2 dice: "De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo." En su dureza de corazón, los enemigos de Dios, los vengativos, levantan su puño en contra de Dios. ¿Sabe cómo Dios tapa la boca de este tipo de gente? Llamando a un coro de niños o de bebés. Es como si Dios en su trono dijera: Cuán necios son los hombres que me atacan, para hacerles callar no me hace falta sino un coro de niños que me alaben. La sinceridad de la alabanza de estos niños, de los que maman, llega a ser una fortaleza que hace callar a los enemigos de Dios. El ser humano más débil que cuenta con el apoyo de Dios es infinitamente superior al ser humano más fuerte que está desprovisto del apoyo de Dios. Dios usa lo necio del mundo para avergonzar a los sabios. Lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte. Es totalmente absurdo atacar la magnificencia de Dios. ¡Para qué unirse al grupo de los que serán tapados la boca por un coro de niños!.

Después de mostrarnos que la magnificencia de Dios es atacada por algunos, David prosigue mostrándonos que la magnificencia de Dios es admirada. Salmo 8:3-8 dice: "Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites? Le has hecho poco menos que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar." Algo que hace admirar profundamente la magnificencia de Dios es el hecho que a pesar de lo grandioso que es, aun así, se ocupa personalmente de cada ser humano sobre la faz de la tierra. David levanta su cabeza y mira los cielos con sus incontables estrellas y llega a la conclusión que todo aquello es obra de los dedos de Dios. Dios es Espíritu y el Espíritu no tiene cuerpo. Entonces cuando en la Biblia encontramos cosas como estas, hablando de los dedos de Dios o en otras partes, del brazo de Dios, o de los ojos de Dios, etc. debemos entender que se está hablando en lenguaje antropomórfico, para ayudarnos a entender mejor las ideas. Esto es impactante. Todo lo que existe en el universo ha sido creado por Dios y es algo que Dios lo puede tener entre sus dedos. ¿Se ha puesto a pensar en cuán grande es el universo? Déjeme darle una idea. La luz viaja a la asombrosa velocidad de 300.000 Km. por segundo. Un año tiene aproximadamente 31.5 millones de segundos, eso significa que en un año, la luz viaja algo más de 9 millones de millones de Km. Pero, existen estrellas que están a miles de millones de años luz de la tierra. La distancia a estas estrellas es tan, pero tan grande que la mente humana no lo puede entender y eso es solo como si Ud. saliera de su vecindario. Ni qué hablar de salir de la ciudad o del estado o del país. Sin embargo, todo esto es como un juguete en los dedos de Dios. Pero aquí viene lo grandioso, lo digno de admirar de la magnificencia de Dios. A pesar de todo lo grandioso que Dios es, ha tenido a bien hacer memoria del hombre. A pesar que la tierra es como un grano de arena en la vasta playa del universo y a pesar que el hombre es un punto en ese grano de arena, aún así, Dios ha tenido a bien hacer memoria del hombre y ha decidido colmar de bendición al hombre. Es aquí cuando David viaja en su imaginación al jardín del Edén, donde Dios creó al hombre y a la mujer. El hombre y la mujer fueron creados poco menor que los ángeles. Esto significa que el hombre, aunque fue creado a imagen y semejanza de Dios, sin embargo no fue creado tan inteligente ni tan poderoso como los ángeles, pero a pesar de eso, Dios dio al hombre un privilegio que no dio a ningún ángel. La Biblia dice que Dios coronó de gloria al hombre. Dios hizo que el hombre se señoree o tenga bajo su dominio a todo lo que Dios creó en la tierra. Toda la creación fue puesta bajo el dominio de Adán y su compañera. Adán era el amo y señor de las ovejas, los bueyes, las bestias del campo, las aves de los cielos, los peces del mar y todo ser viviente que existen en las profundidades del mar. ¿No le parece grandioso? El Dios Todopoderoso tomando en cuenta al hombre para administrar toda la creación. Algo digno de ser tenido en cuenta para admirar la magnificencia de Dios. Lamentablemente este estado de cosas no duró mucho tiempo, porque la Biblia relata que con la caída del hombre en pecado, el hombre dejó de ser el amo y señor de lo creado. De amo se convirtió en esclavo de lo creado. Hoy en día el hombre vive en constante amenaza de la naturaleza. Un terremoto mata a miles, un ciclón otro tanto. Un tornado igual, una plaga de roedores causa estragos. Son evidencias de que el hombre ha dejado de ser amo y señor de lo creado. Pero esta situación tampoco prevalecerá para siempre, porque está cercano el día cuando Cristo Jesús, como el segundo Adán será nuevamente el Amo y Señor de todo lo que Dios ha creado. Lo ganó en la cruz del Calvario. La magnificencia de Dios admirada. Por último, encontramos la magnificencia de Dios aclamada. David comenzó este salmo alabando la magnificencia de Dios y termina este salmo aclamando la magnificencia de Dios. Salmo 8:9 dice: "Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra! Al mirar todo lo que Dios es y todo lo que Dios ha hecho, no podemos sino exclamar un sonoro ¡Amén! Así sea. Quizá Ud. amigo oyente ha estado desanimado por alguna razón. No se desaliente. Si Ud. es salvo, Ud. tiene a Dios de su lado y Ud. algún día reinará juntamente con Cristo ejerciendo dominio sobre lo creado. La aflicción es temporal. Más adelante está lo mejor.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Disciplina Y Correccion


"El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su alma"

Proverbios 13:32

El honor, el honor es algo vital para la vida, jugar con el honor de alguien es lo mismo que tratar de dañar su reputación. ¿y como se daña la reputación de alguien?.

La Biblia dice que no debemos preocuparnos cuando hablen de nosotros con mentiras. En otras palabras, “no se preocupen cuando hablen chismes de ustedes. ¿Cuantas vidas dañadas a cusa de este mal?, virus del cual no estamos libres los creyentes, parásito que desgraciadamente ha encontrado guarida en las mentes de muchos que dicen servir al Señor.

¿Cómo erradicar este plaga? Quiero insistir en lo que hablamos antes, la reeducación de nuestras vidas y la revaloración de las cosas que hacíamos antes de ser cristianos. Dentro de ese proceso de reeducación hay un elemento clave, se llama respeto. Si, respeto hacia su prójimo, hacia su persona y sobre todo hacia un hijo del Altísimo.

Por chismes muchas buenas relaciones se han caído. Por chismes muchas altas estimas se encuentran en el suelo. ¿Cuánto daño puede hacer nuestra lengua? Puede hacer tanto daño que incluso nuestra integridad puede resultar dañada cuando hablamos sin reflexión. El chisme es tan dañino que nunca daña a una sola persona, por lo general hace mal por lo menos a tres individuos estos son: El que siembra el chisme, el segundo es quien escucha el chisme y por supuesto de quien se trata el chisme.

Algunos creen que el chisme es un secreto que cuando hablamos se queda entre quienes lo cultivan. Se equivoca quien así piensa, pues el chisme como mal, se riega como pólvora y cuando estalla, sólo se salvan quien se ha puesto el ungüento de la prudencia.

Hoy es buen día para aprender a mordernos la lengua cuando vayamos a chismear.

martes, 2 de diciembre de 2014

Nunca mas Confesare!...


*
No puedo, porque "todo lo puedo en Cristo que me fortalece" Filipenses 4: 13

* Pobreza, porque "mi Dios suplira todo la que me falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesus" Filipenses 4: 19

* Temor, porque "Dios no me ha dado el espiritu de cobardia, sino de poder, de amor, y de dominio propio" 2 Timoteo 1 :7

* Duda y falta de Fe, porque "Dios ha dado a todas sus criaturas la medida de la fe" Romanos12:3

* Debilidad, porque "Jehova es la fortaleza de mi vida" Salmos 27: 1 , y "el pueblo que conoce a su Dios se esforzara y actuara" Daniel 11:32

* satanas gobierna mi vida, "porque mayor es el que esta en mi, que el que esta en el mundo" 1 Juan 4:4

*
Derrota, "Dios siempre me Ileva en triunfo en Cristo Jesus" 2 Corintios 2: 14

* Falta de entendimiento, porque "Dios ha hecho tambien que Cristo sea nuestra sabiduria" 1 Corintios 1 :30

* Enfermedad, "porque por su llaga fue curado", Isaias 53:5 ,y Jesus "mismo tomo mis enfermedades y Ilevo mis dolencias" Mateo 8:17

*
Pesares y frustraciones, porque estoy "echando toda mi ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de mi" 1 Pedro 5:7. Con Cristo "estoy libre de preocupaciones".

* Esclavitud, "porque el Senor es el Espiritu; y donde esta el Espiritu del Senor, alli hay libertad" 2 Corintios 3: 17. Mi cuerpo es el templo del Espiritu Santo!.

*
Condenacion, porque "no existe la condenacion para aquellos que estan en Cristo" Romanos 8:1. Yo estoy en Cristo; por lo tanto, estoy libre de condenacion.

domingo, 5 de octubre de 2014

DUDAS Y TEMORES DE FALLAR

Soy una persona convertida a Cristo desde hace como mes y medio y tengo muchas dudas y por qué no decirlo, hasta temores de fallar. Necesito toda la ayuda que me puedan brindar y colaborar. Se lo agradeceré.

Felicitaciones por haber tomado la mejor de las decisiones posibles. Me refiero a recibir a Cristo como su Salvador personal. Lo que está sintiendo, es hasta cierto punto normal para un nuevo creyente. Todos hemos pasado por las luchas que Ud. tiene en estos momentos. No es malo o pecaminoso dudar como Ud. lo está haciendo. Lo malo y ciertamente pecaminoso es dejar que esas dudas controlen de tal modo su vida, al punto que Ud. se vea impedida de crecer espiritualmente.

A mi me gustaría hacerle dos recomendaciones para salir de ese estado de duda.

Primero, es imperativo que Ud. aprenda a andar por fe y no por vista. 2ª Corintios 5:7 dice: "Porque por fe andamos, no por vista"

Esta es una buena recomendación para Ud. Andar por fe significa vivir, pensar y actuar conforme a lo que Dios dice en su palabra. Lo contrario a esto es andar por vista. Los que andan por vista son aquellos quienes quieren ver para creer. Dios demanda creer para ver. Los que andan por vista son los que no están satisfechos con lo que dice la palabra de Dios, sino que quieren sentir, quieren ver, quieren palpar las cosas sobrenaturales. Si no pasa esto, se sienten insatisfechos, piensan que a lo mejor todo es una farsa esto de ser una nueva persona en Cristo. De aquí, que es imprescindible que Ud. comience lo antes posible a estudiar la palabra de Dios para saber qué es lo que ella dice.

Por ejemplo, note lo que encontramos en Juan 10:27-29 que dice: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatara de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre."

Esta es la palabra de Dios. Lo que Dios está diciendo es que si Ud. ha recibido a Cristo como su Salvador personal y Ud. se sincera en su decisión, entonces Ud. es una oveja del redil de Jesucristo. Como tal, Ud. está en capacidad de oír la voz de Jesucristo por medio de su palabra. Ud. conoce a Jesucristo. Ud. está siendo guiada por Jesucristo y Ud. tiene vida eterna. Esto garantiza que no perecerá jamás y que nadie, absolutamente nadie puede arrebatarle de la mano de Jesucristo.

Así dice la infalible palabra de Dios. ¿Qué va a hacer Ud. con esta palabra de Dios? Tiene dos alternativas. Creer o dudar. Si cree, amén. Ud. vivirá en eterna seguridad. Si duda, Ud. está en el fondo diciendo que Dios ha mentido y esto es muy serio y peligroso. NO exija pruebas a Dios. Recuerde que es necesario creer para ver, no ver para creer.

La segunda cosa que me gustaría recomendarle es que lo antes posible, Ud. sea discipulada por alguna hermana madura en la fe. El discipulado es sencillamente el aprender de la vida de otro por medio del contacto cercano. Busque en su iglesia alguna hermana que conozca la Biblia y viva lo que la Biblia dice para que le ayude a crecer espiritualmente. Esto le ayudará a disipar las dudas y los temores que como recién convertida Ud. tiene.

No tema. Note lo que Dios dice en Salmo 56:3-4 "En el día que temo, yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?"

Crea a Dios. No crea a sus sentimientos, ni siquiera a sus sentidos, porque tanto sus sentimientos como sus sentidos pueden ser distorsionados por el enemigo para hacerle desviar de su sencilla fe en Cristo Jesús.

martes, 30 de septiembre de 2014

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 12

Un viejo refrán dice: Dime con quien andas y te diré quien eres. A lo mejor podríamos refrasear este refrán, para que diga: Dime como hablas y te diré quien eres. La palabra de Dios dice que de la abundancia del corazón habla la boca. El hablar de una persona refleja lo que la persona es.

Todo esto para introducir el Salmo 12 que ciertamente tiene mucho que ver con nuestro hablar. Lo que primero notamos es la sobre escritura del salmo o el título del salmo. Dice así: Al músico principal; sobre Seminit. Salmo de David. Lo que encontramos aquí son instrucciones para el músico que dirigía el coro. El salmo debía ser cantado sobre Seminit. Esta palabra no tiene un significado preciso. Puede ser que se refiera a un tipo especial de melodía, o puede ser que se refiera a un instrumento musical, muy probablemente a un arpa de ocho cuerdas. También podemos ver que el autor del Salmo es David. Lo que primero notamos ya en el contenido mismo del salmo es el clamor del salmista.

Salmo 12: 1-2 dice: "Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; porque se han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres. Habla mentira cada uno con su prójimo; hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón" Bueno parece que David ha llegado a un punto crítico en su vida. Se le nota desesperanzado. Está dentro del oscuro túnel donde no se divisa la salida. En medio de su pesadumbre clama al único que puede ayudarle, a Jehová y le dice: Salva, oh Jehová. La desesperanza se debe a que parecería que se han esfumado los piadosos de la tierra y han desaparecido los fieles entre los seres humanos. Obviamente, David está exagerando, porque nunca jamás puede darse el caso que en la tierra no quede ni un solo piadoso y no quede ni un solo fiel. Elías también se sintió como David en algún momento de su vida y Dios tuvo que reprenderle haciéndole saber que había un remanente de 7.000 personas que eran piadosas y fieles. La exageración de David no es casual, es intencionada para ilustrar su punto. Lo que pasa es que la gente de su época estaba tan corrompida que encontrar un justo era como buscar una aguja en un pajar. La corrupción que combate David en este caso tiene que ver con el hablar del impío. Ah, amigo oyente, cuán poderosa es la lengua del ser humano. Tiene poder para levantar o para derribar. Tiene poder para construir o destruir. Tiene poder para animar o desanimar. Si le cabe la menor duda sobre esto, estudie el libro de Santiago y allí verá que la lengua es pequeña pero se jacta de grandes cosas. La lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Esto es lo que desanimó tanto a David al escribir el salmo 12. David nos da tres males de la lengua.

Primero, la lengua mentirosa. Cada uno habla mentira con su prójimo. La mentira es pecado amigo oyente. No importa si es mentira pequeña o mentira grande, no importa si es mentira blanca o mentira negra, no importa si es media mentira o media verdad. Cuidado con la mentira amigo oyente. Un creyente jamás debe echar mano de la mentira para salir de un apuro, para quedar bien con el jefe o con el vecino o con el maestro o con la esposa o con los hijos o con los acreedores.

Segundo, la lengua lisonjera. Hablan con labios lisonjeros dice el salmista. Lisonjear es sinónimo de adular. Es alabar a una persona por cosas que no son verdad. La lisonja tiene siempre una segunda intención. Es una forma de manipular a alguien para conseguir algo que queremos.

Tercero, la lengua hipócrita. Hablan con doblez de corazón dice el salmista. La lengua hipócrita dice cosas que no las siente en el corazón. Es cuando decimos cosas de labios para afuera, cuando por dentro sentimos totalmente lo contrario. Estos males son tan comunes en mucha gente, y casi nos hemos acostumbrado a ellos, pero como David, debemos reconocer que son males extremadamente serios. Al ver la gran corrupción en el hablar, David cayó en el abatimiento y pensó que ya no quedan piadosos ni fieles en la tierra. Pero además del clamor del salmista, en el salmo 12 encontramos la convicción del salmista. Parece que David está empezando a divisar la salida del túnel.

Salmo 12: 2-4 dice: "Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente; a los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros?" Dejamos atrás a un salmista confundido por la maldad imperante y comenzamos a ver a un salmista lleno de convicción en cuanto a lo que Dios es capaz de hacer. David dice que el impío, con su lengua mentirosa, lisonjera e hipócrita no pasará desapercibido delante de Dios, porque Dios está presto a destruir a todos los de labios lisonjeros y a todos los que hablan con lengua jactanciosa. Es algo muy serio aflojar la lengua amigo oyente. Dios está listo para retribuir a los que caen el pecado de la lengua. Pero note algo muy interesante en el versículo 4. Esta es una fuerte reprensión para un grupo especial de personas. Para las personas que confían en el poder de su lengua. Para las personas que piensan que por su habilidad para mentir, para lisonjear y para hablar con hipocresía van a permanecer para siempre. No se por qué, esto me hace pensar mucho en la mayoría de los políticos en cualquier país del mundo. Son ellos quienes con su lengua hacen y deshacen y piensan que prevalecerán para siempre.

El salmista dice: No. Dios está presto para destruirlos. Pero también tenemos reprensión para aquellos que dicen: Yo tengo poder en mis labios, en mi lengua, en mi boca, para hacer lo que yo quiera. Esto me hace pensar en una corriente muy fuerte que se ha infiltrado en la iglesia evangélica según la cual el hombre es un pequeño dios que tiene poder de hacer cosas con tan solo decirlas, al estilo de Dios cuando en la creación dijo y fue hecho. Se argumenta en el sentido que Dios está obligado a hacer cualquier cosa que alguien diga con sus labios, si tiene la suficiente fe por supuesto. Dios entonces se reduce a un mero esclavo que está a las órdenes de lo que sale de la boca de una persona. Por esto es que por ejemplo se ordena que personas enfermas sean sanadas o se declara que un problema está resuelto cuando todavía no ha sido resuelto, etc. Aparentemente todo es cuestión de decir lo que uno quiere y eso que uno ha dicho se hace. Uno llega prácticamente a ser Dios. Pero la Biblia en este salmo dice que Jehová va a destruir ¿a quien? Al que dice: Nuestros labios son nuestros, ¿quien es señor de nosotros?.

Después de hablar del clamor del salmista y de la convicción del salmista. Encontramos el consuelo del salmista. Salmo 12:5 dice: "Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová, pondré en salvo al que por ello suspira" Si miramos la maldad de los impíos viviremos desconsolados toda la vida, pero si miramos al Señor, podremos hallar consuelo como el salmista. Jehová ha dicho que su oído está atento al clamor del pobre, al gemido del menesteroso y que está listo para levantarse en armas contra los que oprimen al pobre y humillan al menesteroso. Entonces el pobre, el menesteroso será librado porque su alma suspira por liberación de los que le oprimen con su lengua mentirosa, lisonjera e hipócrita.

Si Ud. está bajo el doloroso yugo de alquilen que con su lengua de fuete le tiene dominado, no se desanime. Confíe en Dios y verá que Él está presto para librarle, es el consuelo del Salmista y puede también ser su consuelo.

Finalmente consideremos la confianza del salmista. Salmo 12: 7-8 dice: "Tú, Jehová, los guardarás; de esta generación los preservarás para siempre. Cercando andan los malos, cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres" Este es un canto de victoria del salmista. Ahora tenemos aun salmista eufórico. Dirigiendo su mirada a Jehová dice: Tú Jehová, guardarás a los pobres, a los menesterosos, a los oprimidos, y esta generación de hombres malvados, que usan su lengua para mentir, para lisonjear y para hablar hipócritamente, no podrá hacer ningún mal para siempre. Qué interesante. Los impíos pensaban que con sus bocas perversas permanecerían para siempre, pero se equivocaron, porque Jehová está presto a destruirles. Pero los pobres, los menesterosos, los oprimidos que pensaban que estaban acabados, permanecerán para siempre por el poder de Dios. ¿No le parece fabuloso? Los malos andan arrogantemente pero solo cuando la maldad es exaltada entre los hijos de los hombres. Cuando la maldad es reprendida como lo ha hecho el salmista, los malos tienen que salir en retirada como perro con la cola entre las piernas.

¿Está Ud. reprendiendo la maldad de los impíos?.

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 16

Las cosas en las que uno se deleita son un buen indicativo de lo que hay en el corazón de uno. ¿En qué está su máximo deleite?

Veamos en qué estaba el deleite de un hombre que había llegado a lo más alto en todo sentido. Me refiero a David. Como rey de Israel, David había llegado al pináculo de la fama, del poder, de la riqueza, de la sabiduría, del placer, etc. Estando en estas condiciones veamos en qué se deleitaba realmente. Para ello, abramos nuestras Biblias en el salmo 16.

Lo que aparece en primer término es una sobre escritura en la cual leemos: Mictam de David. La palabra mictam no tiene un significado claro. Parece que esta palabra está relacionada con un verbo que significa cubrir y daría la impresión que el mictam era un cántico que tenía como tema el cubrimiento que podemos tener en Dios los que en Él confiamos. Podemos también saber que David es el autor del salmo. Este es uno de los salmos en los cuales casi encontramos exclusivamente frases de exaltación a Dios. A decir verdad, solamente el primer versículo contiene un pedido a Dios. En el resto del salmo, David deja salir de su corazón pensamientos hermosos sobre las cosas en las que él se deleitaba. Dicho esto, vayamos a un breve análisis del contenido de este precioso salmo.

¿En qué se deleitaba David?

En primer lugar, se deleitaba en la persona de Dios. Salmo 16: 1-2 dice: "Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; no hay para mí bien fuera de ti". David levanta su mirada a Dios y de su corazón brota un pedido: Guárdame, oh Dios. David tenía a disposición muchas cosas materiales para sentirse seguro, pero él sabía que en las cosas materiales no hay seguridad total. Por eso pide a Dios, porque en Dios existe seguridad total. La razón para el pedido es muy simple. David había confiado en Dios y sabía que Dios no podía defraudarle. Igual es con usted. A lo mejor Ud. ha tratado de encontrar seguridad en muchas cosas de este mundo, como la fama, el poder, la riqueza, la sabiduría, el placer, etc. Pero lo único que ha encontrado es que estas cosas no proveen total seguridad. Ante esto es necesario que Ud. se refugie lo antes posible en Dios, porque Él es el único refugio seguro.

Acto seguido, David echa un vistazo en su interior, hacia su corazón. Allí encuentra su alma hablando con Jehová y diciéndole: Tú eres mi Señor. David era el hombre más poderoso de su época. Pero lejos de jactarse de ello, nos muestra que sobre él estaba la soberana persona de Dios. Por eso es que dice a Jehová: Tú eres mi Señor. La palabra Señor denota el concepto de Amo, Dueño y Soberano. David se inclinaba con gusto ante el Señor. Una vez dicho esto, David nos muestra que su deleite está en la persona de Dios. Dice así: No hay para mí bien fuera de ti. David tenía toda la fama que Ud. pueda imaginar, tenía todo el poder que Ud. pueda imaginar. Tenía toda la riqueza que Ud. pueda imaginar. Tenía todo el placer que Ud. pueda imaginar. Sin embargo, nada de esto era lo que traía el mayor deleite a su vida. Lo que verdaderamente le deleitaba era saber que tenía a Dios en su vida. No hay para mí bien fuera de ti, decía a Jehová. Y para usted ¿ cuál es el mayor deleite de su vida? Quiera Dios que su deleite esté en la persona de Dios.

En segundo lugar, el deleite de David estaba en el pueblo de Dios. Note lo que dice salmo 16:3-4 "Para los santos que están en la tierra, y para los íntegros, es toda mi complacencia. Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres". Esto es muy interesante en David. Después de deleitarse en la persona de Dios pasa a deleitarse en el pueblo de Dios. Los santos y los íntegros son los que traían complacencia a su alma. En cambio los idólatras van a ser traspasados por el dolor. David no quería participar en nada que ellos hacían y ni siquiera estaba dispuesto a nombrarlos con su boca. Tal era el celo de David. ¿Se deleita Ud. en la compañía de otros creyentes? ¿O tiene relaciones tirantes con ellos? Recuerde que Ud. va a estar en compañía de esos creyentes por la eternidad en el cielo. Mas vale entonces que desde ahora comience a tener buenas relaciones con ellos. Yo sé que no es fácil tener buenas relaciones con todos los creyentes, pero eso no significa que sea imposible. Para tener buenas relaciones con otros creyentes es imperativo tener primeramente una buena relación con Dios. Todo conflicto con otros creyentes parte de una mala relación con Dios. David se deleitó en la persona de Dios y se deleitó en el pueblo de Dios.

En tercer lugar, David se deleitó en la provisión de Dios. Salmo 16: 5-10 dice: "Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado. Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseña mi conciencia. A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra; no seré conmovido. Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente; porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción". Ahora encontramos a David deleitándose en la provisión de Dios. Es Dios quien se manifiesta como el gran proveedor de David. David describe la belleza de su herencia espiritual de manera similar a la distribución divina de la tierra de Israel. Cuando dice que las cuerdas le cayeron en lugares deleitosos se está refiriendo al hecho que le tocó la mejor parte de lo que Dios puede dar. Por eso, concluye diciendo que es hermosa la heredad que le ha tocado. Pero Jehová no se limitó solo a esto, sino que también era su permanente consejero. Aun cuando David estaba sobre su lecho, podía experimentar el consejo de Dios. Jehová era el que iba delante de David en todo momento. De esa manera el camino estaba seguro. Jehová se había colocado a la diestra de David y eso significaba que David no iba a ser conmovido jamás. Todo esto traía un gozo indescriptible sobre David lo cual resultó en un descanso para su cuerpo. Es en estas circunstancias que David pronuncia palabras que fueron una profecía sobre Jesucristo. David estaba seguro que el sepulcro, o el Seol, no es el fin para su cuerpo, sino que algún día su cuerpo se va a levantar del sepulcro. Esta profecía se cumplió cuando Jesús resucitó de los muertos y está por cumplirse cuando David también resucite de entre los muertos. Así que, David se deleitó en la persona de Dios, en el pueblo de Dios y en la provisión de Dios.

Finalmente, David se deleitó en la promesa de Dios. Salmo 16:11 dice: "Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre". David se deleita en lo que espera a todo creyente después de la muerte. Dios le mostrará el camino para que pase por el valle de sombra de muerte y pase a la vida eterna en el cielo junto a Dios en donde hay plenitud de gozo. Entonces David habrá encontrado las delicias al alcance de su mano para siempre. Puede ser que Ud. esté pasando por momentos difíciles en este instante, pero Ud. debe saber que no siempre será así porque algún día Ud. también tendrá las delicias a su diestra para siempre. Así que, no se desanime. Confíe en Dios. Deje que Él le guarde como a David y deléitese en la persona de Dios, en el pueblo de Dios, en la provisión de Dios y en la promesa de Dios.

jueves, 24 de julio de 2014

¿Cómo hablamos?


"Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal"

Colosenses 4:6

Jesús dijo, Vuestras palabras sean siempre sazonadas con sal.

Hablar, es un don maravilloso legado por Dios a los seres humanos, cuantas cosas se consiguen en un dialogo afectuoso, educado y cordial; muchas.

La palabra hablada es sin lugar a dudas el mejor vehículo para comunicarnos. Sin embargo cuando ese vehículo es manejado de forma imprudente, alguien puede salir atropellado. La palabra como todo don de Dios tiene como objetivo glorificar al Creador y como consecuencia obtener beneficios para los otros humanos.

Recuerdo a un viejo compañero de trabajo, era de nacionalidad cubana, un empleado excelente, me decía: “ A mí cualquier persona me puede llamar la atención, es más me puede incluso insultar, si lo hace con respeto y altura, lo aceptaría. Pero si me dicen cosas bellas, o quieren ensalzarme y para ello emplean palabras irrespetuosas, no lo acepto y me molesto.

La palabra hablada, en Jesucristo el Verbo Divino, tiene su mejor representante, El Señor nos invita con su ejemplo a decir sólo lo necesario, a no desperdiciar fuerzas, a decir cuando hablemos, sólo palabras sazonadas con sal. En otras palabras, Jesús nos invita a hablar cosas que dejen algo bueno en quienes oyen o escuchan. Cosas que edifiquen al receptor de nuestras palabras.

Hay personas que hablan tanto que dicen incluso lo que no deben. Dice el libro de los proverbios : En las muchas palabras hay pecado.

¿Ha escuchado usted las palabras del silencio? El silencio dice mucho, tanto que para aprender de el debemos estar en silencio.

sábado, 19 de julio de 2014

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 11

Uno de los deportes que menos me apasionan es el boxeo. No me atrae mucho el ver que a dos personas que se ataquen a golpes hasta sangrar y en algunos casos hasta morir. No tengo nada en contra de los que les gusta el box, después de todo, en gustos y en colores no opinan los doctores. Según entiendo, es en las peleas de box, cuando el entrenador de uno de los contrincantes, arroja la toalla al ring, indicando que su pupilo está tan lastimado que no puede continuar peleando. De aquí surge el dicho que alguien ha tirado la toalla, para indicar que alguien está tan harto de algo que no desea seguir afrontando la situación. Muchas veces, la vida se nos pone cuesta arriba y en esas circunstancias podemos nosotros también estar al borde de tirar la toalla, es decir, listos para abandonar la contienda.

Hace poco tiempo atrás justamente, vi un reportaje en televisión sobre un hombre que tiene una enfermedad degenerativa en los músculos y que en cuestión de poco tiempo quedará totalmente inválido antes de que sobrevenga la muerte. El periodista le preguntó: ¿Qué piensa sobre el futuro? El hombre respondió: Nada, lo único que quiero es morir. Este es un hombre listo a tirar la toalla. Por años ha luchado contra la enfermedad y está cansado de seguir luchando. Lo único que quiere es dejar de sufrir y piensa que la muerte es su única salida.

Quizá Ud. amigo oyente, está también al borde de tirar la toalla. Puede ser a causa de una enfermedad, como el caso que yo he compartido, o puede ser a causa de un matrimonio que no funciona, o un hijo que se ha descarriado o una hija que ha escapado del hogar, o un negocio que se va a la quiebra o amistades que se terminan por los chismes, etc. Antes de tirar la toalla en cualquier situación que Ud. se encuentre, yo le invito a considerar el caso de David. Este personaje, enfrentó situaciones muy críticas en su vida. Desde joven, aún antes de ser rey, fue perseguido por el rey Saúl como lo hará una horda de cazadores a una indefensa zorra. Más tarde cuando ya era rey, también fue objeto de fuertes ataques, que provenían inclusive de su propia familia.

Este es el trasfondo del salmo que vamos a considerar en esta ocasión. Se trata del salmo 11. Este salmo tiene una sobre escritura en la cual leemos lo siguiente: Al músico principal. Salmo de David. Podemos saber entonces que David es el autor del salmo. Para captar mejor el contenido de este hermoso salmo, consideremos en primer lugar la grave situación del salmista. Se encuentra en los versículos 2 y 3 donde dice: "Porque he aquí los malos tienden el arco, disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?" David se encontraba perseguido y rodeado de los malos. Su situación era muy grave. La vida de David estaba en juego. El enemigo no tenía escrúpulos. Estaba dispuesto a todo. Tenía las flechas en el arco tendido. Todo era cuestión de dispararlas. Tenía las saetas preparadas en la cuerda. Todo era cuestión de dispararlas. Hoy diríamos que David estaba en la mira. Solo hacía falta apretar el gatillo. Además, el enemigo era astuto. Intentaba consumar su plan en oculto. Al amparo del anonimato, nadie sabría quien segó la vida de David. Al contemplar la gravedad de la situación, David dice: Se ha atentado contra el fundamento mismo de la sociedad. ¿Qué puede hacer una persona justa en esta situación? Ud. también amigo oyente, puede ser que esté en una situación similar y Ud. también ha dicho para sus adentros: El mundo está tan corrompido, tan sucio, tan desvergonzado, ¿Quién podrá sostenerse en pié? ¿Qué oportunidad tiene el justo para no caer en las garras de tanta maldad en el mundo? Muchos podían pensar que no existe oportunidad para los íntegros, los justos, los piadosos en este mundo, y han tirado la toalla y se han dejado arrastrar por la corriente de este mundo. De hecho, David tenía alguno amigos que le estaban aconsejando justamente que tire la toalla.

Consideremos en segundo lugar la gran sugerencia de los amigos del salmista. La encontramos en la segunda parte del versículo 1 donde dice: "¿Cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave? Amigos hay de todo tipo. Algunos son buenos, otros son más o menos y otros son malos. La mayor parte de los amigos caen en la segunda o tercera categoría. David tenía ese tipo de amigos. Al ver la grave situación de David, los amigos se le acercaron y quizá poniendo sus brazos sobre el hombro de David le susurraron al iodo: Querido, David, es muy grave lo que estás enfrentando. Tu vida está en peligro. Lo mejor es que escuches nuestro consejo. Nos parece que deberías empacar tus cosas del palacio y partir a algún lugar distante, donde estés lejos de tus enemigos, lejos de toda esta situación tan grave. Con amigos así, para qué enemigos, digo yo. Yo no sé si los amigos de David tenían buenas intenciones o no, porque a lo mejor querían deshacerse de David, para pescar a río revuelto.

Nosotros también podemos tener amistades como David. Gente que por ejemplo aconseja a una esposa a divorciarse porque ya no hay esperanza en el marido. Gente que aconseja a un pastor a abandonar la iglesia porque no tiene caso el seguir luchando contra la inmoralidad de los creyentes que allí se congregan. En definitiva es gente que nos susurra al oído que tiremos la toalla porque no hay esperanza. ¿Qué hizo David? ¿Tiró la toalla? Absolutamente no.

Consideremos pues la gloriosa seguridad del salmista. Se encuentra en la primera parte del versículo 1 y después en los versículos 4 a 7. Al oír el consejo a tirar la toalla, David dijo: "En Jehová he confiado. Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro." David era un hueso duro de roer. Hablarle de tirar la toalla para él, era un insulto. No porque se sentía fuerte en sí mismo, sino porque tenía puesta su mirada en Dios. En Jehová he confiado, fueron sus palabras. David había puesto su confianza en Jehová. David se sentía seguro en Jehová. No había razón válida para rendirse ante las adversidades. Recuerde amigo oyente que si Ud. tiene a Dios lo tiene todo y si Ud. no tiene a Dios no tiene nada.

Acto seguido, David da algunas razones para haber confiado en Jehová. Jehová está en su santo templo, en su trono en el cielo. No puede haber lugar más seguro. Aun cuando la tierra toda desaparezca, Dios en el trono del cielo no es afectado por eso. Vale la pena confiar en Jehová. Es el mejor refugio que uno puede encontrar. Pero además de que Jehová está en su trono en el cielo, Jehová también mira y examina atentamente lo que hace el hombre. Jehová no ha descuidado cada detalle de la actividad de cada ser humano en la tierra. La Biblia Dice que aún la cantidad de cabellos de cada persona es conocida por Dios. Jehová está atento a las obras malas de los malos y a las obras buenas de los justos. Esto es de gran consuelo para los justos y debe ser de gran preocupación para los malos. Por eso dice David que Dios prueba al justo pero en cambio pobre del malo, por eso el malo o el que ama la violencia es odiado por Jehová. Consecuentemente, Jehová castigará al malo. Lo hará por medio de hacer llover calamidades sobre él y como si esto fuera poco, hará que descienda fuego, azufre y viento abrasador. Este será el cáliz que deberán beber los malos. De esta manera Jehová será hallado justo, porque ama la justicia. Por ende los rectos mirarán el rostro de Jehová en el cielo. Por todo esto, David confió en Jehová y le pareció absurdo tirar la toalla o rendirse ante los problemas. Y David tenía toda la razón.

Ud. también amigo oyente, no tire la toalla, no se rinda, no huya de los problemas. Confíe en Jehová. El no ignora nada de lo que pasa con Ud. y lo que hacen los que le oprimen. Algún día el dará la recompensa a los justos y el castigo a los malos. La solución a los problemas no radica en huir de ellos. La solución a los problemas radica en refugiarse en Jehová. Él está esperando con los brazos abiertos. Si Ud. pone su confianza en Jehová, al igual que David, le parecerá un insulto que alguien le diga que tire la toalla.

jueves, 10 de julio de 2014

ESTUDIO SOBRE EL SALMO 10

Este es uno de los salmos que no tiene sobre escritura o título. Por tanto, no se puede precisar a ciencia cierta quién es el autor. Por el contenido sin, embargo, parece que su autor es David. Lo que encontramos en este Salmo es en esencia el lamento del salmista por la maldad y la injusticia de los malvados quienes oprimen a los pobres. Se distinguen fácilmente dos partes en el salmo.

La primera parte, desde los versículos 1 hasta el 11 donde vemos a un salmista desconcertado y la segunda parte, desde los versículos 12 hasta el 18 donde vemos a un salmista confiado. Veamos con algo de detalle lo que tenemos.

El salmista desconcertado dirige a Dios su mirada y hace una pregunta con un dejo de reproche producto del desconcierto. Dice así el versículo 1: "¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación" Lo que pasa es que el salmista estaba consciente del avance avasallador de la maldad en el mundo. Quizá estaba sufriendo en carne propia el azote de los malvados, estaba padeciendo grandemente a causa de sus enemigos. Parecía como si los malvados tuvieran el campo libre para hacer lo que querían. Era como si nadie tuviera poder para frenar el avance de la maldad. Por eso, el salmista está desconcertado. No sabe hasta cuándo va a ejercer dominio el malo. En su desconcierto, hace a Dios una pregunta: ¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación? El salmista pensaba que hasta Dios se había descuidado del avance de la maldad y veía a Dios como si estuviera escondido en algún lugar donde no podía ver cuánto estaban sufriendo los justos en manos de los impíos. Por supuesto que Dios , por ser Dios, no puede estar lejos jamás de ningún lugar y tampoco puede esconderse para no ver la tribulación de los justos, pero a veces, en nuestra desesperación nos sentimos como si Dios nos hubiera abandonado. No justifico lo que está diciendo el salmista, pero hasta cierto punto le comprendo, porque Ud. y yo también nos hemos sentido así, en algunas ocasiones. Algo hermoso de la Biblia es que presenta al hombre tal como es, sin esconder jamás sus debilidades, como aquí cuando encontramos a un salmista desconcertado, preguntando a Dios. ¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación? Quizá Ud. amigo oyente, se encuentre atravesando por circunstancias difíciles, y a Ud. también le parece que Dios le ha abandonado. Ud. también ha hecho la misma pregunta a Dios: ¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación? Pero como veremos más adelante, Dios no nos abandona nunca. Dios no está lejos nunca. Dios no se esconde de nuestra tribulación jamás. Así que, ánimo amigo oyente, que después de cada noche siempre viene el día. A continuación el desconcertado salmista hace un recuento minucioso de la perversidad del malo.

Versículo 2 dice: "Con arrogancia el malo persigue al pobre; será atrapado en los artificios que ha ideado" El malo es arrogante. Diseña artificios para atrapar al pobre y piensa que el pobre caerá en ellos.

Versículo 3, "Porque el malo se jacta del deseo de su alma, bendice al codicioso y desprecia a Jehová" Esto es lo que el salmista percibió. El malo se jacta de que hace lo que quiere, por tanto el malo da animo a los que son malos como él y se burla o desprecia a Dios. Qué cuadro tan preciso de lo que hace el malo.

Versículo 4, "El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos" El malo se cree superior a Dios y por tanto ignora a Dios. Su mente está tan centrada en él mismo que Dios no tiene lugar en sus pensamientos. Eso me hace pensar en el ateísmo. El ateo se acerca mucho a esta descripción.

Versículo 5, "Sus caminos son torcidos en todo tiempo; tus juicios los tiene muy lejos de su vista; a todos sus adversarios desprecia" Esto es consecuencia de lo anterior. Como se siente superior a Dios, desprecia a Dios y maneja su vida como él quiere. Por eso dice el texto que sus caminos son torcidos. No toma en cuenta en absoluto el consejo de Dios. Si se siente superior a Dios, ciertamente se siente superior a todos sus adversarios.

Versículo 6, "Dice en su corazón: No seré movido jamás; nunca me alcanzará el infortunio" Esto es el clímax de su maldad. Dentro de él piensa que es eterno, como Dios, y que jamás en la vida le va a ir mal.

Versículo 7, "Llena está su boca de maldición, y de engaños y de fraude; debajo de su lengua hay vejación y maldad" El malo tiene boca de cloaca. Por dos palabras que salen de su boca, tres son malas. Es experto en engañar y defraudar. Su lengua es un filo puñal para asesinar el carácter de los demás.

Versículos 8 a10, "Se sienta en acecho cerca de las aldeas; en escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido; acecha en oculto, como el león desde su cueva; acecha para arrebatar al pobre; arrebata al pobre trayéndole a su red. Se encoge, se agacha, y caen en sus fuertes garras muchos desdichados" El malo es astuto y abusivo. En su astucia acecha en el lugar preciso, se esconde en el sitio ideal. Es como el león acechando a su presa. El momento menos pensado cae sobre ella. La presa es el inocente, el pobre, el desvalido. El malo escoge a su víctima antes de atacar.

Versículo 11, "Dice en su corazón: Dios ha olvidado; ha encubierto su rostro, nunca lo verá" En su rebeldía e ignorancia, el malo piensa que nunca nadie va a hacer nada por su maldad. Piensa que Dios no mira lo que hace el malo. Así es como el salmista mira al malo. La descripción es precisa. Con razón que el salmista está desconcertado. Pero ¿sabe una cosa amigo oyente? El malo puede creerse superior a Dios, pero eso no cambia la realidad de que el malo más poderoso en la tierra es como un microbio al lado de Dios. Es por eso que el salmista deja de estar desconcertado y a partir del versículo 12 encontramos a un salmista confiado. Ahora el salmista quita su mirada del malo y la pone sobre Dios. Esto es lo que hace la gran diferencia. Si Ud. pone siempre su mirada sobre el malo, terminará desconcertado, pero si Ud. pone su mirada sobre Dios comenzará a tener esperanza, confianza, seguridad, aun cuando esté en medio de lo peor de la maldad. Lo que primero notamos es que el salmista pide a Dios que intervenga.

Versículo 12 dice: "Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano; no te olvides de los pobres" Si hay alguien que puede hacer frente a la maldad, ese es Dios cuyo nombre es Jehová, el Dios que hace pacto con su pueblo. Es El quien levanta su mano en defensa del pobre y en contra del malo.

Versículos 13 y 14, "¿Por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás. Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano; a ti se acoge el desvalido; tú eres amparo del huérfano" Ahora el salmista está tan confiado en Dios que no entiende cómo es posible que un gusano, como es el hombre malo, desprecie a Dios pensando que Dios no se fija en las obras malas de los malvados. Dios ha sido testigo no solo de las obras del malo sino aún de los pensamientos del malo. Dios sabe todo lo que hace el malo y está listo para retribuir, no en nuestro tiempo sino en su tiempo. Por eso, el pobre, el desvalido, el huérfano puede perfectamente abrigarse bajo la segura protección de Dios. Qué ánimo es para el huérfano por ejemplo, saber que Dios es amparo del huérfano. Los huérfanos sufren la ausencia de sus padres, pero más de lo que podían encontrar en sus padres lo pueden encontrar en Dios.

Acto seguido, encontramos al salmista en las elevadas cumbres de la dulce confianza en Dios. En esa posición, dice a Dios lo que encontramos en los versículos 15 a 16: "Quebranta tú el brazo del inicuo, y persigue la maldad del malo hasta que no halles ninguna. Jehová es Rey eternamente y para siempre; de su tierra han perecido las naciones" Este es un pedido imprecatorio. El salmista está solicitando castigo para el malo. Pide que Dios haga valer su poder sobre el malo hasta que cada malo desaparezca de la faz de la tierra. Llegará el día cuando Jehová será Rey eternamente y para siempre. Las naciones rebeldes habrán desaparecido. El salmista termina con frases de alabanza a Dios.

Versículos 17 y 18 "El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; tú dispones su corazón, y haces atento tu oído, para juzgar al huérfano y al oprimido, a fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra" Jehová escucha el clamor de los humildes y responde al deseo del corazón de los humildes, porque Jehová mismo pone ese deseo en el corazón de los humildes. Dios se levanta como Juez sobre la tierra para defender al huérfano y al oprimido. Eso hará que el hombre no siga haciendo violencia sobre la tierra para siempre.

Quizá Ud. amigo oyente está sufriendo la maldad de la gente impía. Se han ensañado contra Ud. A lo mejor Ud. ha estado desconcertado por un tiempo viendo cuán poderoso es el impío. Pero ya es hora de dejar de estar desconcertado y pasar a estar confiado, porque Jehová es su refugio. Jehová es su amparo, Jehová es la fortaleza de su alma.